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GÉNEROS PERIODÍSTICOS ANTE NUEVOS PRODUCTOS MULTIMEDIA INTERACTIVOS
1.La sección informativa
2. La sección de opinión
3. En conclusión…
4. Bibliografía
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1.La sección informativa

La sección informativa está compuesta por géneros tan diferentes como el reportaje, la crónica, la entrevista o la noticia. Cada cual cuenta con unas características propias, un singular modo de tratar los hechos y un estilo peculiar en el lenguaje. Y esto es algo que se puede observar tanto en el cuerpo de texto como en los titulares y elementos que lo acompañan.

La información o noticia es el género que acapara más protagonismo dentro de los medios de comunicación escritos, ocupando gran parte de sus páginas. Es el más importante de todos, hasta el punto de que los demás géneros informativos toman a la noticia, ya sea inmediata o de actualidad duradera, como punto de partida. Un reportaje comienza a tener sentido a partir de una información valiosa; una entrevista no ha lugar si el invitado no genera hechos noticiosos. Por estos motivos, se puede afirmar que la noticia está siempre presente. Así opinan autores como Martín Vivaldi , quien asegura, simple y llanamente, que “es el género periodístico por excelencia”.

La función principal (y casi única) de la noticia es narrar a la audiencia los hechos que se han producido en un momento y en un lugar determinado, recogiendo los aspectos más importantes al respecto y ofreciendo un tratamiento detallado del asunto. El periodista se limita a trasladar al papel los hechos noticiosos con una estructura y un lenguaje determinado, acercándose lo máximo posible a la fidelidad de lo acontecido. Es de carácter obligatorio ceñirse a la realidad y no emitir ningún juicio de valor.

Estudiosos como el profesor Martínez Albertos definen la noticia como “un género que da cuenta de un modo sucinto de un hecho actual o actualizado, digno de ser conocido, divulgado y de innegable repercusión humana” .

Esta definición, que vio la luz hace ya más de un cuarto de siglo, sigue estando vigente y continúa sirviendo para explicar este importante género. Como afirma, se trata de una plasmación escueta de lo acontecido, atendiendo a los principales puntos y sin entrar a interpretarlos. Es común que se recojan declaraciones de algún protagonista o testigo, pero sin incidir en la contextualización del hecho o en sus posibles consecuencias. Esa labor pertenece a otros géneros.

Por otra parte, el hecho recogido debe poseer actualidad, además de cercanía con la audiencia. En el mundo que vivimos, donde cada segundo tiene una importancia enorme, la actualidad juega un papel fundamental. Tanto es así, que incluso hay noticias que se quedan desfasadas horas después de haberlas publicado, por motivos diversos. Por eso, el periodista debe procurar elegir bien la información para que aparezca como algo novedoso y cercano en el tiempo. Todo lo demás no tiene cabida en la noticia.

Por último,  siguiendo la definición que ofrece Martínez Albertos , debe ser un hecho que ataña directa o indirectamente a la vida de las personas que consumen el medio de comunicación, que tenga una repercusión en sus vidas y que se sientan afectados por ello. Sólo de este modo conseguirán captar su atención.
Así se explica la aparición durante los últimos años de cabeceras y emisoras con contenidos locales, cercanos a la audiencia, y donde los ciudadanos ven reflejados sus problemas y sus quehaceres diarios. Si no tiene repercusión a nivel humano, la noticia pierde sentido.

El género de la información o noticia cuenta con unas características peculiares que será necesario tener en cuenta a la hora de su elaboración, y que hacen referencia tanto al periodista como a los receptores a los que está dirigida. De todas ellas, dos son las principales premisas que debe cumplir: actualidad y cercanía.

La primera  hace referencia a hechos inmediatos en el tiempo, cuanto más, mejor. El periodista Álex Grijelmo se refiere a la actualidad como el requisito más importante, asegurando que “debe ser un hecho, ante todo, reciente” . El secreto estriba en que es un acontecimiento desconocido hasta el momento de su publicación, y necesita imperiosamente salir a la luz pública. Este hecho es posible comprobarlo, ante todo, en las ediciones digitales, donde juega un papel esencial e inherente a su gestión. Cada pocos minutos aparece una nueva actualización de sus portadas, con noticias de primerísima actualidad, que les permite diferenciarse del resto de los medios de la competencia.

La segunda característica, la cercanía, dependerá del medio al que se haga referencia y el espectro territorial que abarque. En cualquier caso, a un ciudadano español siempre le interesará más una información sobre su país, comunidad autónoma o ciudad que lo que ocurra en otras partes del mundo, sea cual sea.
Aunque éstas son las dos nociones principales que debe tener una noticia, existen otros aspectos a los que atender para establecer una posible jerarquización según su importancia, que varía en función de las directrices de las que disponga el medio, pero es necesario tenerlas en cuenta. Aspectos como la relevancia personal del protagonista de la información, lo inusual de la información o las repercusiones en un futuro componen algunos ejemplos. No son específicamente necesarias para definir una noticia, pero mientras más características de éstas reúna un texto, más importancia adquirirá con respecto al resto.

En lo referente al estilo periodístico, la principal característica de la noticia es la objetividad, siempre teniendo en cuenta la posible subjetividad inherente a cada profesional. Es fundamental que el periodista no emita juicios de valor ni interprete lo ocurrido. Para esos menesteres ya existen otros géneros. La noticia debe exponer los hechos tal y como han tenido lugar, pero siempre desde una posición distante, con objeto de que sea el lector quien valore la información ofrecida.
Todo esto queda justificado en la medida en que la noticia es el instrumento con el que los periodistas construyen la realidad social, con la importancia que tiene este hecho.

Según afirma Rodrigo Alsina, “el periodista tiene un rol socialmente legitimado e institucionalizado para construir la realidad social como realidad pública y socialmente relevante” .

El lenguaje utilizado por la noticia descansa sobre expresiones cerradas, con una importante ausencia de tecnicismos y frases cortas y explicativas. Las subordinadas también se emplean, pero en menor medida.

Las partes que componen este género son fácilmente identificables, ya que suelen contar con distinto tratamiento tipográfico, y aparecen claramente diferenciadas unas de otras. Es uno de los pocos géneros en los que se puede seguir un orden establecido, lo que facilita el trabajo tanto del periodista como del receptor del medio.

En primer lugar se encuentra el titular, encargado de coronar la información y de llamar la atención del lector, para que decida leer los contenidos a los que acompaña. Lleva a cabo una síntesis escueta de los hechos, y se centra en el aspecto principal de los mismos, usando normalmente entre ocho y diez palabras. Por este motivo, ya que el espacio es menor y el tamaño de la letra mucho mayor, el periodista debe saber condensar bien la materia. A diferencia de otros géneros, el titular de la noticia solamente puede ejecutarse con un carácter informativo, puesto que acompaña a un texto del mismo estilo. No hay lugar para titulares de carácter literario o imaginativo, simplemente informativo. Es la puerta de entrada a la narración de los acontecimientos. Puede estar acompañado de subtítulos o antetítulos, que complementan la información ofrecida por el título principal.

En segundo lugar está la entradilla (también conocida con el vocablo anglosajón lead), igualmente diferenciada en el aspecto tipográfico. Es el párrafo principal de la información, donde se recogen los elementos más importantes de la misma, y a través de la que el lector debe obtener los datos esenciales del hecho. El lector debe contar con una gran capacidad de síntesis. Por último, el cuerpo de texto se encarga de desarrollar los aspectos secundarios y detalles acaecidos, describiendo los hechos con una importante nota de objetividad. Deben ser expuestos con un lenguaje accesible, y siempre con un estilo informativo.

En este sentido, Martínez Albertos establece, entre otras prioridades, “el uso de palabras llanas, la construcción de frases en la forma activa de los verbos e intentar tener una referencia directa del acontecimiento” , para poder narrarlo con mayor precisión. Su extensión varía en función de la importancia del hecho, la cercanía con respecto al lector y las posibilidades que pueda ofrecer en un futuro.

Por último, y para terminar con el estudio de la noticia, es necesario hablar sobre su estructura (siempre aludiendo a una generalidad) y las posibilidades que ésta ofrece. En los estudios sobre redacción siempre se ha recomendado la aplicación durante el proceso de redacción de la pirámide invertida, es decir, exponer los hechos de mayor a menor importancia, siempre según el punto de vista del profesional. Esta estructura favorece ofrecer al comienzo del texto los elementos más relevantes con los que cuenta la información, y es muy común que responda a las principales preguntas sobre el tema que se está tratando. La pirámide invertida se justifica en el hecho de que la morfología de la noticia depende, del espacio y tiempo disponible al que debe ajustarse el periodista. De este modo, y sólo con leer las primeras líneas de una información, el receptor puede conocer perfectamente los aspectos más importantes del hecho noticioso. El resto del texto tendrá la obligación de desarrollar los detalles que, en caso de necesidad, podrían eliminarse sin menoscabo para el sentido de la noticia.

El reportaje es otro género periodístico ubicado dentro del apartado de la información, puesto que narra los hechos de manera objetiva sin entrar en una valoración personal. Tiene la posibilidad de abarcar cualquier aspecto de la actualidad. Cuenta con una gran predilección dentro de los medios de comunicación, incluso con espacios dedicados en exclusividad a él (Informe Semanal, en Televisión Española, o los reportajes cortos de Radio 5). Sus posibilidades son infinitas, tanto en el tratamiento como en la temática, y este hecho lo convierte en una de las mejores opciones para los medios de comunicación a la hora de ofrecer contenidos que les diferencien de la competencia.

La función principal de reportaje estriba en ofrecer al lector o espectador una ampliación fundada acerca del tema que el profesional está tratando. Su principal diferencia con respecto a la noticia es que cuenta los hechos de una manera más profunda y con un mayor número de detalles. Se detiene en las descripciones, acude a hechos curiosos y a puntualizaciones concisas. Mientras que la noticia se dedica únicamente a exponer los hechos acaecidos, el reportaje los explica en profundidad, acudiendo a antecedentes, a análisis de expertos en la materia y, en ocasiones, a una somera interpretación de lo expuesto (en caso de que se trate de un reportaje interpretativo).

Ahonda en los aspectos de los hechos noticiosos para dar una visión global al lector, e indaga en aspectos que nunca aparecerían en el género de la noticia. El reportaje supone una vía de escape a la información rutinaria, ésa que normalmente se encuentra en los periódicos o informativos de televisión, con objeto de buscar nuevos elementos informativos que ofrecer. Se sale de la línea dominante. Se empeña en buscar imágenes y cuestiones insólitas, a veces incluso desconocidas, para tratar en profundidad diversos hechos que no han sido tratados de este modo con anterioridad.

Su extensión es totalmente subjetiva, variando el número de páginas o la duración en minutos en función de los requerimientos de su autor, solamente coartada, a veces,  por las directrices internas del medio de comunicación. Sin embargo, debe contar con el espacio suficiente para poder contextualizar, explicar e informar. Deducible es, por lo tanto, que debe contar con una mayor extensión que la noticia.

Uno de sus axiomas, quizá el principal, es que siempre debe partir de una información de actualidad, aludiendo a algún acontecimiento que se encuentre en primera línea  mediática. No importa si es actualidad inmediata o actualidad duradera, pero debe ser actualidad al fin y al cabo. Sus características le permiten aludir a hechos que no han sucedido en el momento de la realización del reportaje, es decir, sucesos con una actualidad duradera o que pertenecen al pasado y han tenido relevancia pública en un período de tiempo cercano a su publicación. No en vano, cuentan con una gran predilección. Por ejemplo, no es difícil ver reportajes acerca de la dictadura chilena o sobre la Guerra Civil o la dictadura española. Estos últimos tipos son los más solicitados, porque es preferible que no estén sometidos a la urgencia del tiempo, como sí le ocurre a la crónica o la noticia. Si un reportaje está preparado para ser publicado un lunes, por norma general no ocurre nada, si acaba viendo la luz un martes. Por eso, es un género que da mucho juego a los periodistas y a los medios de comunicación.

Además, es un género que cuenta con una gran libertad en diversos aspectos, tanto en la forma como en el fondo. Es el caso de la estructura narrativa, donde no existen pautas algunas a la hora de narrar o redactar. El periodista cuenta con una autonomía casi plena para plasmar sus ideas sobre el papel, quedando a su antojo la estructuración de la pieza. Este hecho es algo que se puede comprobar aun más, si cabe, en los medios de carácter digital. Así, hablamos de un relato mucho más dinámico, más imprevisible, más ágil. Uno de sus puntos fuertes es la originalidad, con una narración de interés ascendente. Los puntos álgidos pueden encontrarse en cualquier lugar del texto, repartidos a lo largo de la pieza, sin obligación de colocarlos en un lugar predeterminado. Por ende, el lector debe prestar atención a cada detalle, y en muchas ocasiones recibe la información como si se tratara de una novela, al menos, formalmente.  La figura de la pirámide invertida no encuentra hueco en un reportaje. Además, existe una gran variedad de entradas, nudos y desenlaces, por lo que el autor tendrá numerosas posibilidades a la hora de configurar su relato, por lo que, la personalidad de cada reportaje es diferente.

El lenguaje de este género periodístico no se encuentra tan limitado como el del género de la noticia, puesto que el autor puede jugar a sus anchas con las palabras, pudiendo ofrecer incluso su interpretación de los hechos que está narrando. También se pueden incluir otros elementos, como las anécdotas, algo que nunca se apreciará en una noticia. Dependiendo del tema o de los receptores a los que esté dirigido, se podrá emplear un lenguaje más coloquial o más técnico, por lo que las posibilidades son máximas. En este sentido, el formato y las características del medio de comunicación juegan un papel fundamental. Cada tipología de reportaje exigirá un tratamiento diferente.

Uno de sus aspectos más llamativos gira en torno a la utilización de las fuentes que se reseñarán a lo largo de la pieza. Al tratarse de un trabajo de investigación y de ampliación de los hechos, el periodista se encuentra en la obligación de acudir a sujetos diferentes a los que aparecen habitualmente en los medios. Pueden ser usados, pero de forma preferible con un carácter testimonial. El autor debe acudir a fuentes diversas, a especialistas sobre el tema que se esté tratando, y que ofrezcan un punto de vista experto y/o personal al respecto. Por ejemplo, las declaraciones del director de un hospital en un reportaje sobre el aborto, o de un alto cargo militar cuando se habla de una misión de ayuda humanitaria. Son voces que aportan unidad, ritmo y originalidad al reportaje. Siempre habrá numerosas fuentes a las que acudir para ofrecer un punto de vista diferente, sea cual sea el argumento central.

Otro aspecto singular del reportaje llega a la hora de coronarlo. El titular, al igual que la extensión, puede  ser subjetivo, con miles de posibilidades al respecto. A diferencia de la noticia o la entrevista, el título de este género no debe ser obligatoriamente de carácter informativo. Puede serlo, pero en raras ocasiones se observa. En este caso,  el periodista ofrece al consumidor del medio una mirada diferente a la que está acostumbrado. La esencia del titular en el reportaje debe quedar registrada en no más de seis o siete palabras, y en ellas se tiene la obligación de transmitir algún aspecto que se recogerá posteriormente en el desarrollo. Al tener que competir con numerosos titulares informativos, este título debe llamar la atención del espectador o del lector para que decida detenerse a leer el resto del texto. Por todo ello, es muy común la utilización de juegos de palabras, dobles sentidos y metáforas. Esto hará que el lector se interese por el reportaje.
Los numerosos estudios realizados en materia de redacción han dejado clasificaciones diversas en lo que al reportaje se refiere. En su manual de redacción, José Javier Muñoz  establece dos tipos diferentes de reportaje:

1.    Por un lado, hace referencia al reportaje explicativo, basado en temas de actualidad reciente, y que apenas registra cambios temporales. Además, suele recurrir a información gráfica de archivo.

2.     Por otro, señala el reportaje dinámico, que requiere profundización, dividido en el reportaje de acción (ritmo ágil y toques literarios) y el de investigación (profundiza en los hechos, desafía de las fuentes oficiales y acude a otras ciencias sociales para levar a cabo su trabajo).
Por su parte, el profesor Martínez Albertos  establece una clasificación más amplia, y distingue cuatro tipos de reportaje: el de acontecimiento (con una visión estática de los hechos), el de acción (con una visión dinámica, y contado desde dentro), el de citas (se alternan las palabras textuales del entrevistado con las narraciones del periodista) y el reportaje corto (que hacen hincapié en las descripciones y en los valores de interés humano).
La crónica es el género que más predilección ha encontrado en los nuevos medios que han surgido en Internet. Las múltiples posibilidades otorgadas por la red permiten enviar crónicas desde cualquier lugar del mundo casi al instante, y es algo que se está aprovechando hasta el máximo de sus posibilidades. Los blogs con crónicas (especialmente los recogidos en elmundo.es) alrededor del planeta están adquiriendo un gran éxito entre la audiencia, ya que tratan hechos inauditos que no se podrían conocer de otro modo, y hacen referencia a aspectos singulares muy llamativos para los lectores.
Es un híbrido entre la información propiamente dicha, ya que siempre debe narrar hechos de actualidad o que estén relacionados con ella, y el periodismo de interpretación (que no de opinión). Al ser un texto subjetivo, el periodista tiene la posibilidad de interpretar y enjuiciar los hechos, una característica que le otorga personalidad y diferenciación a su relato. Esto es muy difícil de encontrar en otros géneros. Por ejemplo, la noticia se distanciaría mucho de la objetividad si el periodista interpretara los hechos. Es una tarea que corresponde únicamente al receptor del medio, y nunca al autor del texto. El reportaje puede hacerlo, pero siempre teniendo en cuenta que debe ser de una manera justificada. En cambio, al cronista se le pide que ofrezca su propio punto de vista acerca de lo que está sucediendo a su alrededor, y que narre con todo detalle el evento que debe cubrir. El autor tiene la posibilidad de acudir al testimonio, con la finalidad de introducir elementos personales.

La crónica es uno de los géneros que más se prodigan en determinadas secciones de los medios de comunicación, especialmente en los deportes y la política, aunque hay otras, como la información taurina o la cultural, que también hacen buen uso de ella en cuanto tienen ocasión. Se trata de un texto más o menos subjetivo, donde el periodista se encarga de relatar el acontecimiento al que ha acudido en función de los elementos que él, y solamente él, puede vivir. Por eso, una de las notas más llamativas de la crónica es que, aunque sean varios medios las que cubran el evento, los puntos de vista pueden ser notablemente diferentes. Todo depende del cronista.

Como asegura Grijelmo, la crónica “se distingue de la noticia porque incluye una visión personal del autor” .
Además, prima el hecho noticioso. Podemos destacar tres características importantes dentro de este género: limitación del suceso en el tiempo y en el espacio, necesidad de testimoniar el relato con la presencia in situ del informador y la conclusión de juicios valorativos procedentes del cronista en la propia elaboración de los acontecimientos.

A pesar de que nació en los medios escritos y literarios, poco a poco ha ido adaptándose a otros medios como la radio y, sobre todo, la televisión, que han sabido hacer de este género uno de los más representativos, tanto a la hora de informar como de entretener. En los últimos años han ido surgiendo programas similares en todas las cadenas, en las que el reportero, emitiendo en directo, va narrando lo que sucede en un lugar determinado. Andalucía Directo o España Directo son algunos ejemplos.

Al igual que ocurre con el reportaje, este género permite la posibilidad de usar un lenguaje coloquial y de plasmar numerosos detalles. Es más, siempre es recomendable hacerlo, ya que es lo que le otorga diversas posibilidades para diferenciar el texto del que se publicará a través de otros medios de comunicación. El periodista debe poner énfasis en las anécdotas vividas, con un vocabulario mucho más rico, e incluso con expresiones propias, si el momento lo requiere.
En este sentido, las estructuras narrativas y los titulares siguen contando con un cierto margen  de creatividad, siempre dejando una cierta libertad al periodista que elabora la crónica. La pirámide invertida tampoco se usa mucho, y sólo es recomendable hacerlo en caso de que el hecho noticioso juegue un papel primordial y más relevante que el resto. Es común encontrarse con textos que comienzan con una anécdota, con una frase que sobresale sobre las demás o con un aspecto curioso.
Los periodistas especializados en un ámbito determinado alcanzan en las crónicas su máximo esplendor, puesto que tratan temas que manejan a la perfección, y el resultado es mucho mejor y más elaborado. Su manejo del lenguaje, de los tiempos y de los acontecimientos concretos se basa en numerosos años de experiencia, por lo que serán capaces de ofrecer una mayor y mejor información que un periodista que acaba de empezar. Conocen los entresijos del género, y tienen menos riesgo de cometer alguna irregularidad.

Un especialista en periodismo deportivo sabrá analizar mejor los sistemas de juego, podrá realizar apuntes específicos con una menor documentación que el resto y será capaz de establecer paralelismos con épocas y jugadores anteriores a la crónica que está elaborando. Un periodista especializado en el ámbito taurino manejará con gran soltura el vocabulario del género y tendrá la posibilidad de acceder a un mayor número de fuentes como consecuencia de su amplia experiencia dentro del campo. Y, por supuesto, un periodista especializado en materia política o en materia económica manejará a la perfección todos los detalles de la actualidad y podrá establecer razonadas comparaciones con otros momentos, criticando o alabando con conocimiento de causa a un dirigente o a la acción de un gobierno en un momento determinado.

Es aquí donde entran en juego las figuras de los corresponsales y de los enviados especiales, que son, por antonomasia, los periodistas especializados en llenar de crónicas los diferentes medios de comunicación. El corresponsal es un periodista contratado (o retribuido en función de las piezas realizadas) por el medio en cuestión, que ejerce su labor profesional, en la mayoría de los casos, fuera de las fronteras de la empresa.
Según el DRAE , un corresponsal es aquella “persona que habitualmente y por encargo de un periódico o cadena de televisión envía noticias de actualidad desde otra población o país extranjero”.

Normalmente, ejercen su función cuando sucede alguna noticia de actualidad en su ciudad o país de trabajo, que adquiere una suma relevancia para los consumidores del medio. Son crónicas de lo sucedido, y se encuentran dominadas por la visión propia del corresponsal que siempre recogerá los datos más importantes que afecten directa o indirectamente a su país de procedencia. Por lo tanto, su texto diferirá mucho del escrito por un periodista del lugar.
Célebres son las crónicas realizadas para El País por Soledad Gallego Díaz, corresponsal en Buenos Aires, las que llevaba a cabo Rosa María Calaf en el continente asiático para Televisión Española, o los blogs de crónicas alrededor del mundo que instauró elmundo.es hace ya algún tiempo, y que cuentan con un gran éxito entre el público. Además, en éstos últimos te permiten interactuar.

Los enviados especiales representan a otra figura periodística que tienen la crónica como punto de partida. Se trata de periodistas que son enviados a un evento de especial importancia para que cubran las noticias que vayan surgiendo con todo detalle. No es lo mismo tratar una información en función de lo que envíen las agencias de noticias, o vivirla desde la distancia, que ofrecer datos, pinceladas y aspectos pormenorizados de lo que está sucediendo en un lugar específico.
Una de las obligaciones del periodista que realiza una crónica es la de contextualizar el hecho que está cubriendo. Por eso, la audiencia podrá conocer los antecedentes, las motivaciones y, en algunos casos, las posibles consecuencias del acontecimiento periodístico concreto. Todo ello,  requiere una importante labor de documentación previa para ofrecer datos concretos y minuciosos a los receptores. De este modo, se puede conseguir una profundización mayor, así como una perspectiva distinta de la que ofrecen el resto de medios de comunicación. En muchos casos, esta característica permite concretar al máximo los datos y detalles, logrando un efecto especial en los lectores.

La crónica también cuenta con diferentes clasificaciones realizadas por los expertos.

José Javier Muñoz  diferencia este género en función de su procedencia (recoge los hechos acaecidos en un ámbito territorial determinado), teniendo en cuenta su temporalidad (resume los asuntos más relevantes de un determinado período) y aludiendo a su unidad temática (que se ocupa de una faceta monográfica de la actualidad).

En cuanto a las reglas referentes al estilo  de los Géneros Informativos podemos destacar:
•    Se recomienda escribir las oraciones en activa mejor que en pasiva, con construcción covencional (sujeto, verbo, predicado). Esta forma activa nos hace acercar la información.
•    Evitar frases excesivamente largas. Para ello,  se aconseja coordinar acciones mejor que subordinarlas.
•    Uso del presente siempre que sea posible, porque permite acercar el hecho. Es casi obligatorio y se puede usar para:
1. Acciones pasadas: se usa el presente histórico. Ej.: Picasso nace en...
2. Acciones futuras: se usa el presente de anticipación. Ej.: El alcalde viaja mañana...
3. En el caso de declaraciones, cuando un hecho ha pasado y cuando no sea necesario relacionar el verbo con el momento de la declaración e incluso se le da fuerza a lo que queremos decir. Ej.: El alcalde opina que la subida de los impuestos...
•    Uso del pretérito perfecto y del indefinido como tiempos recomendados cuando no es posible el presente.
•    Uso del futuro compuesto para dar noticias que debemos dar sin saber si se han producido.
•    Evitar las frases largas para no caer en errores de concordancia.
•    Evitar el exceso de la puntuación, sobre todo, el uso de comillas, guiones, paréntesis, corchetes, etc., pues dificultan la lectura y crean confusión.
•    Evitar el uso de los tópicos (marco incomparable, cálidos aplausos).
•    Evitar la reiteración de palabras, incluso de palabras con la misma raíz.
•    Evitar las redundancias.
•    Evitar las cacofonías.