Indice del artículo
Estrategias de comunicación de los ‘programas despertador’ en la Red: El caso de “Anda Ya” y su presencia en Facebook, Twitter y la blogosfera.
1. Estado de la cuestión
2. Ventajas de la ciberradio
3. Programas despertadores de radio musical
4. Conclusiones
5. Bibliografía
Todas las páginas

1. Estado de la cuestión

Desde la popularización de Internet, a partir del año 1995 (Castelló Martínez, 2010: 42), la evolución mediática de los mass media tradicionales ha ido ampliado su cobertura en el entorno digital con nuevos modelos comunicativos. Por tanto, es necesario analizar el traslado comunicativo de las nuevas fórmulas de comunicación radiofónica respecto a las emisiones tradicionales. Concretamente, hay que plantearse cómo se están utilizando las redes sociales y la interactividad en la blogosfera y, en concreto, las de los programas despertador, que poseen como destinatario un target juvenil masivo, y que, día tras día, amplían su cobertura en el emergente y cambiante escenario de las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC).

Si volvemos la mirada atrás e intentamos contextualizar un poco históricamente, Balsebre hace referencia a los orígenes de la radio fórmula en FM y la musicalización en la radio; que tiene su origen en el programa “El gran musical”, presentado y dirigido por Tomás Martín Blanco, en 1963.

Este nuevo formato captó en seguida la atención de la juventud española. Sin embargo, no se consolidó hasta la implantación de la Fórmula Modulada, la adquisición de la publicidad y el nacimiento en 1979 de “Los 40 principales”; un programa que entonces segmentaba cada bloque horario, en espacios de distinta evaluación musical y comercial, según los contratos de las emisoras con las casas discográficas (Balsebre, 2002: 465).

En aquel momento, la radio comercial musical se empezó a hacer popular en todo el territorio nacional -explica Balsebre-, y es así como la radiofórmula se convirtió durante los años 80 en el origen de un formato único: “Cadenas musicales emitiendo un mismo género y estilo 24 horas al día”, como base estructural del éxito comercial que obtuvo la FM entre las audiencias de distintos segmentos de edad, con formatos musicales cada vez más especializados (Balsebre, 2002: 465).
Así es como, el singular éxito de este modelo pronto fomentó su espectacular aparición en entornos que iban más allá de la radio tradicional, desarrollando y mejorando por ende, sus posibilidades en el mundo virtual. De hecho, se apostó por la ciberradio mediante la publicación de blogs, dominios en Internet y perfiles en redes sociales. Cebrián Herreros señala que “la ciberradio ya no es una sencilla redifusión por Internet”, sino que “ahora integra componentes de ésta como algo propio y los transforma para convertirlos en algo diferente”. Ya no es la oferta de la programación tradicional, sino una nueva forma de presentarla mediante fragmentaciones, donde se da entrada a otras emisoras, en las que, muchas veces, no se aprecia bien que se impulsen sus recientes aportaciones (Cebrián Herreros, 2010: 14).

Sea como fuere, las posibilidades proporcionadas por la ciberradio consisten en completar el sonido con las características propias del hipertexto; de hecho, ahora se pueden combinar audio y sonido con elementos textuales, imágenes y hasta incluso con vídeos, al igual que sucede en el resto de los cibermedios.
Pero, “¿cómo se ha introducido la radio digital en las emisoras españolas?”, se pregunta la profesora Salgado. La primera recepción de radio digital en estándar DAB (Digital Audio Broadcasting) se realizó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En julio de 1999, el Gobierno español sentó las bases para implantar el DAB (Radiodifusión de audio digital) en todo el Estado, hasta que a partir de julio del año 2000, comenzaron a emitir Radio Nacional de España y, un mes después, la SER, la COPE, Mundo Radio o Intereconomía, entre otras.