Indice del artículo
Títulos de crédito: diseño en movimiento El legado de Maurice Binder en las películas de James Bond
1. Introducción
2. Diseño gráfico y Cine
3. Aportaciones históricas: la evolución de los títulos de crédito desde los inicios del cine hasta Saul Bass
4. Maurice Binder: contribución al desarrollo de los títulos de crédito
5. Conclusiones
6. Bibliografía
Todas las páginas

4. Maurice Binder: contribución al desarrollo de los títulos de crédito

Como hemos visto en el apartado anterior, las secuencias de títulos de crédito experimentaron una evolución muy importante durante todo el siglo XX, como resultado de la contribución de los distintos diseñadores mencionados. No obstante, de entre todos ellos, cabe destacar a Maurice Binder, por su gran influencia a la hora de crear una imagen de marca para una saga con un importante arraigo en la cultura popular: la de James Bond.

Maurice Binder dejó su huella a lo largo de toda la serie de James Bond. Diseñó los títulos de crédito de catorce películas de la saga, desde Agente 007 contra Dr. No (1962) hasta Licencia para matar (1989), y, además, proporcionó secuencias especialmente realizadas para su uso en los trailers y material publicitario extra. Por este motivo, y por su contribución a la creación de una imagen de marca reconocible mundialmente a lo largo de los años, hemos escogido la obra de Maurice Binder como caso práctico de todo lo expuesto a lo largo de este artículo.

4.1. Biografía y principales aportaciones de Maurice Binder
Nacido en Nueva York en 1925, Binder comenzó su carrera como diseñador gráfico para los almacenes Macy’s hasta que le surgió la posibilidad de trabajar para Columbia Pictures como Director de Arte en la costa oeste, interviniendo en las campañas publicitarias de Gilda (1946) y La dama de Shanghai (1947).
A finales de los años cincuenta, Binder se mudó al Reino Unido y empezó a diseñar títulos de crédito para las películas de Stanley Donen. Su trabajo en Página en blanco (1960) llamó la atención de los productores de las películas de James Bond, Albert R. Broccoli y Harry Saltzman, que pronto se pusieron en contacto con él y le ofrecieron trabajar en sus películas.

Primero, fue contratado para el diseño de los títulos de crédito de Agente 007 contra Dr. No (1962) ya que «su modernidad y sus secuencias animadas abstractas les convencieron (a los productores) de que era el diseñador adecuado para competir con la creciente pérdida de mercado debido a la ficción televisiva ». Ya en este primer trabajo, dejó la huella más importante de todas las aportaciones que realizó a lo largo de su carrera: el Gunbarrel (o cañón de pistola, en castellano).

Fig. 1. Maurice Binder. Secuencia del Gunbarrel, 1962.

Todas las películas de 007 empiezan con la secuencia conocida como Gunbarrel, llamada de esta forma ya que la imagen parece ser vista por el espectador como si estuviese dentro del cañon de una pistola. Con el paso de los años, esta secuencia se ha convertido en la auténtica imagen de marca de la serie. Esta secuencia comienza mostrándonos un círculo blanco sobre un fondo negro que se desplaza de izquierda a derecha en la pantalla. A un tercio de llegar al extremo derecho, el punto blanco se amplía hasta parecer el cañón de un arma visto desde dentro. Para conseguir este efecto, unas espirales de textura metalizada surgen de los extremos de la pantalla para converger en los bordes del círculo blanco. El círculo sigue siendo blanco pero ahora se puede apreciar que la coloración era debida a la existencia de un fondo blanco sobre el que, de inmediato, comienza a desfilar James Bond de derecha a izquierda. El cañón del arma sigue el movimiento del agente 007 hasta que éste llega a la mitad de la pantalla, momento en el que se gira de súbito y dispara en la dirección del espectador (a quien le estaba apuntando, se entiende). Al disparo le sigue una cortina de sangre translúcida que cae desde la parte superior de la pantalla, haciéndonos ver que el enemigo ha sido herido. Cuando la sangre llega a la parte inferior de la pantalla, el cañón del arma empieza a balancearse ligeramente de lado a lado hasta caer hacia abajo, simulando el hecho de que al enemigo de Bond se le caiga el arma.

Después de la muerte de Maurice Binder en 1991, el trabajo de crear los títulos de crédito para Goldeneye (1995) fue para Daniel Kleinman que antes había diseñado el vídeo de música para acompañar la canción de los títulos de crédito de Gladys Knight para la película Licencia para Matar. En su primera aparición en la saga, Kleinman actualizó la secuencia del Gunbarrel dando al cañón una perspectiva de tres dimensiones gracias a los gráficos generados por ordenador. Actualmente, el Gunbarrel precede a los títulos de crédito y da pie a la secuencia que se muestra antes de los títulos y que rara vez está relacionada con la trama de la película en si. Cada actor que ha interpretado el papel de Bond ha ejecutado a su manera el paseo de entrada en escena en el Gunbarrel. El primer actor en aparecer fue Bob Simmons, que lo hizo durante las tres primeras películas de la serie, y que tiene el dudoso honor de ser el único actor que ha aparecido en el Gunbarrel y que no ha protagonizado ninguna película de la saga.
A pesar de la evolución de esta secuencia, Maurice Binder siempre creyó que su primer Gunbarrel era el mejor y que las versiones posteriores no hicieron sino empeorarlo cada vez más. De hecho, la versión que Binder elaboró para Agente 007 contra Dr. No, con los arreglos hechos por John Barry y la banda sonora a cargo de Monty Norman, es la que tiene un lugar de honor en la historia del cine.
Para la segunda entrega de Bond, Desde Rusia con amor, (1963), por razones de prestigio se contrató a un diseñador gráfico que tenía mucha influencia en esa época, Robert Brownjohn. Fue él quien «acabó de redondear la imagen de marca de la serie, incluyendo sus imágenes sugerentes rodadas ex profeso para la película » y que también serían empleadas en su siguiente participación: Goldfinger (1964).

Por tanto, la imagen de la marca Bond se definió como una mezcla de las aportaciones de ambos diseñadores. «Primero el diafragma con disparo –Gunbarrel– de Binder, después una secuencia prólogo extraída directamente de la tradición televisiva, para terminar con los Live Action Credits de Brownjohn ».
Binder volvió a ser contratado en 1965 para Operación trueno y, a pesar de no poder sustituir la secuencia que Brownjohn había introducido, realizó todos los títulos de crédito de la serie hasta su muerte en 1991: Sólo se vive dos veces (1967), 007 Al servicio secreto de su Majestad (1969), Diamantes para la eternidad (1971), Vive y deja morir (1973), El hombre de la pistola de oro (1974), La espía que me amó (1977), Moonraker (1979), Sólo para tus ojos (1981), Octopussy (1983), Panorama para matar (1985), Alta tensión (1987) y Licencia para matar (1989).

Como curiosidad, resaltar que en 1983 se produjo un fenómeno realmente extraño en la serie; hubo dos películas de Bond rivales. Octopussy, con Roger Moore, que pertenecía a la franquicia original de Ian Flemming, y Nunca digas nunca jamás, realizada por Kevin McClory (productor y co-guionista de Operación trueno –1965–) y con Sean Connery como protagonista. Kevin McClory había ganado una batalla legal al escritor de la saga obteniendo el derecho a hacer su propia película de Bond. El acuerdo alcanzado, no obstante, estipulaba que la película debía ser un remake de Operación trueno. Maurice Binder sólo realizó la secuencia de títulos de crédito de Octopussy (de hecho, en Nunca digas nunca jamás no se incluyó el Gunbarrel, por motivos legales).

4.2. Maurice Binder y 007
Como acabamos de ver, la relación entre Maurice Binder y la saga de James Bond fue muy fructífera, extendiéndose durante veintisiete años y dando lugar a catorce películas. A continuación analizaremos las secuencias de títulos de crédito de las películas que estimamos más importantes de su filmografía, prestando especial atención a la tipografía, las imágenes y el sonido empleados.

En concreto, las películas que se van a analizar son las siguientes:
Agente 007 contra Dr. No (1962): fue la primera película de la serie y la primera que contó con el trabajo de Maurice Binder. En este filme se introdujo, por primera vez, la secuencia del Gunbarrel.

007 Al servicio secreto de su Majestad (1969): esta película es importante pues, a pesar de no ser la primera en la que participó tras el parón obligado por la intervención del diseñador Robert Brownjohn en Desde Rusia con amor (1963) y Goldfinger (1964), en ella se puede apreciar la mezcla de estilos de los dos diseñadores. Por si esto no era suficiente, esta película presenta al nuevo actor que encarnaría a James Bond tras la marcha de Sean Connery, George Lazenby. Y para ello, era fundamental que la audiencia tuviese claro que el filme formaba parte de la saga del agente 007.

4.2.1. Agente 007 contra Dr. No (1962)
Duración: 2 min. 32 seg.

Fig. 2. Maurice Binder. Agente 007 contra Dr. No, 1962.

La secuencia de títulos de crédito de esta película se puede, claramente, dividir en tres partes.
La primera, es la secuencia del Gunbarrel que en esta película forma parte de los títulos de crédito y no como en películas posteriores en las que sería un elemento aparte: primero se vería el Gunbarrel, luego vendría una escena introductoria de la película en la que, normalmente, veríamos a James Bond deshacerse de algún villano para, a continuación, dar paso a los títulos de crédito propiamente dichos.

En esta primera parte, vemos el círculo blanco del Gubarrel desplazándose de izquierda a derecha para pararse en el centro de la pantalla. A sus lados aparecen las palabras: «HARRY SALTZMAN & ALBERT R. BROCCOLI present» en una tipografía blanca, sencilla y sin serifa. Los nombres aparecen en mayúsculas y la palabra «present», en minúsculas. Además, se utiliza el círculo blanco para resaltar el símbolo «&», que es de color negro. Durante toda esta parte se pueden oír una serie de ruidos electrónicos desconcertantes. A continuación, desaparecen las letras y el círculo blanco prosigue su camino hacia la parte derecha de la pantalla, dando lugar a la anteriormente explicada escena del Gunbarrel.

El último balanceo de la pistola lleva al cañón del arma a colocarse en la parte inferior de la pantalla (a un tercio del extremo más a la derecha) y a volver a convertirse en el círculo blanco inicial, esto es, disminuyendo su tamaño. Seguidamente, el círculo empieza a parpadear cambiando su color del blanco al rojo y de vuelta al blanco varias veces mientras vemos cómo formaciones de círculos de distintos tamaños empiezan a aparecer a su alrededor. Estos círculos son de color verde, azul, amarillo y rosa y aparecen y desaparecen de pantalla parpadeando y agrupándose en diferentes formas según su color (cuadrados, líneas y rectángulos) y al ritmo de la música. Al poco de empezar, los círculos desaparecen y, sobre el fondo negro, sólo queda el círculo que representaba el cañón de la pistola, ahora en color rojo, en su posición en la parte inferior derecha de la pantalla. Éste vuelve a empezar a parpadear mientras círculos más pequeños de distintos colores lo vuelven a hacer. La diferencia con la parte justamente anterior es que, ahora, los círculos no aparecen diseminados por toda la pantalla sino congregados alrededor del círculo rojo principal, en un área de forma rectangular que llega a una parte un poco por encima de la mitad de la pantalla. Este baile concluye cuando el círculo rojo principal se queda fijo y vemos las palabras «IAN FLEMMING’S» en la misma tipografía blanca de antes, aparecer en la parte superior de la zona en la que parpadeaban los círculos. A continuación, el círculo rojo se transforma en la letra «O» para pasar a conformar el título de la película, coincidiendo con un contrapunto en la música, por lo que acabamos esta parte con la referencia al escritor (Ian Flemming) en la parte superior, la palabra «Dr.» justamente debajo y «NO» debajo del todo. Esto no durará más de un segundo pues en seguida vemos cómo el nombre de la película, a su vez, empieza a parpadear y a aparecer en distintos puntos de la pantalla cambiando de color y de forma.

El título desaparece y de la parte superior de la pantalla empiezan a aparecer cuadrados de colores que forman líneas y que bajan y suben al ritmo de la música (como en las mini-cadenas pero de arriba abajo). En un momento determinado, y a un tercio de la parte derecha de la pantalla, baja una línea en la que el último cuadrado presenta el número «007» escrito en tipografía blanca. El cuadrado se detiene antes de llegar abajo y, a su altura, aparecen las palabras «starring SEAN CONNERY».
Cuando esto también desaparece, volvemos a ver círculos de colores que parpadean y bailan aleatoriamente, creando distintas formas. Este parpadeo sólo cesará para que se nos muestre los nombres de las personas implicadas en el filme (en tipografía blanca y en mayúsculas) y sus cargos (tipografía blanca, minúsculas).

En el minuto 1:29 da comienzo la segunda parte de la secuencia. Oímos como la música se ralentiza hasta convertirse en un ritmo afrocaribeño (calipso) que da lugar, a su vez, a la aparición de siluetas coloreadas de hombres y mujeres que bailan al son de la música. La utilización de distintas formas y colores convierten a Maurice Binder en uno de los clásicos artistas pop de su época, aunque esto no haya sido reconocido hasta hace bien poco. Mientras dura esta parte, seguimos viendo la aparición de más nombres sobreimpresionados en pantalla. Es en esta parte, además, cuando aparece el nombre de Maurice Binder y de el encargado de animación, Trevor Bond.

Para dar paso a la tercera parte de la secuencia (a partir del minuto 2:07), la música vuelve a cambiar a poco del final de los títulos de crédito para convertirse en la canción «Three Blind Mice» (Tres ratones ciegos), también en versión caribeña. Vemos la silueta de tres ciegos con bastón – de ciego – y sombrero andando en fila india sobre un fondo de colores que presenta siluetas semejantes a edificios. Los tres llevan bastón, como ya he dicho, pero sólo el primero y el último llevan una especie de taza en sus manos. La secuencia termina con la fusión de la silueta de los tres ciegos con la imagen real de tres invidentes cruzando la calle y apoyándose cada uno en el que le precede. Imagen que sirve para dar comienzo a la película, propiamente dicha. La utilización de la última imagen de los títulos para dar pie al inicio de la historia sería utilizada de ahí en adelante por Maurice Binder con espectaculares resultados.

La tipografía empleada a lo largo de toda la secuencia es sencilla, sin serifa y de color blanco. Los nombres aparecen todos en mayúsculas mientras que los cargos lo hacen en minúsculas.

4.2.2. 007 Al servicio secreto de su Majestad (1969)
Duración: 2 min. 48 seg.
Fig. 3. Maurice Binder. 007 Al servicio secreto de su Majestad, 1969.

Para la vuelta de Maurice Binder al diseño de los títulos de crédito de la saga en Operación Trueno (1965), se volvió a rodar la secuencia del Gunbarrel por ser la primera película de Bond rodada en Panavisión. Asimismo, se grabó a Sean Connery para la secuencia en sustitución del especialista en escenas de acción Bob Simmons. Esta vez, y con la introducción de un nuevo actor en el papel de James Bond, se tuvo que volver a grabar la secuencia con George Lazemby.

Independientemente de esto, el Gunbarrel de esta película continúa con la idea vista por primera vez en Agente 007 contra Dr. No en la que el punto blanco que se desplaza de izquierda a derecha al inicio de la secuencia, se detiene a mitad de la pantalla para pasar a formar parte del crédito «SALTZMAN AND BROCCOLI present». Aunque, esta vez, dentro del círculo blanco figurará la palabra «AND» y no «&». Al igual que los anteriores actores que hicieron de Bond, George Lazenby lleva sombrero pero, esta vez, llega a apoyar completamente una rodilla en el suelo según dispara. Curiosamente, la sangre que inunda la pantalla tapa por completo al nuevo Bond mientras que, en las entregas anteriores, se podía ver a través de ésta al agente secreto.

Una vez el Gunbarrel ha concluido se da paso, en lo que desde Operación Trueno (1965) pasó a ser norma, a un pequeña secuencia introductoria previa a los títulos de crédito propiamente dichos. Esta secuencia termina con James Bond andando hacia la pantalla, lo que sirve para enlazar con los títulos de crédito.
Como hemos dicho anteriormente, la presencia de un nuevo actor encarnado a James Bond hizo especialmente importantes los títulos de crédito en esta película, pues había que transmitir la idea de que estábamos ante una nueva aventura del agente 007 a pesar de que no reconociésemos al actor. Para ello, Binder recurrió a imágenes de villanos y chicas Bond de películas anteriores que se suceden a lo largo de toda la secuencia.

Desde su vuelta a la saga Bond en 1965, Binder tuvo que mantener el estilo impuesto por su predecesor –Brownjohn– en lo que a la utilización de siluetas se refiere en los títulos de crédito y esta película, no iba a ser menos.
Además de las ya tradicionales siluetas de mujeres esbeltas y del propio James Bond, Binder establece una silueta con forma de reloj de arena como elemento unificador de toda la secuencia de títulos de crédito.

Al principio de la secuencia vemos la silueta en negro de James Bond corriendo, en dirección al fondo de la pantalla y a cámara lenta, sobre un fondo azul. Asimismo, la silueta del ya mencionado reloj de arena ocupa toda la pantalla de fondo y vemos cómo se desplaza de derecha a izquierda hasta pararse cerca del centro. En ese momento, James Bond desaparece de nuestra vista y el reloj pasa a convertirse en una copa de cocktail en cuyo interior vemos una bandera inglesa. Sobre la copa, a su vez, aparece una corona, haciendo que lo que estamos viendo se asemeje a un escudo real. Esta impresión es reforzada por la aparición de tres siluetas femeninas que parecen ser guardianas del escudo, llegando a llevar una de ellas un tridente. En el interior de la copa vemos aparecer las palabras «IAN FLEMMING’S» en una tipografía blanca y sencilla y, sobre el escudo que forman la copa y las mujeres, el título de la película en la misma tipografía: «ON HER MAJESTY’S SECRET SERVICE».
A continuación, la cámara parece acercarse hacia la copa de cocktail, despareciendo de ésta todas las connotaciones de escudo real que podía tener (bandera, guardianas y corona) y volviéndose a convertir en el reloj de arena del principio. El empleo de esta silueta a lo largo de toda la secuencia no es aleatorio pues el transcurso del tiempo juega un papel muy importante en la trama de la película. De hecho, en ese mismo instante se puede ver un reloj de agujas al que Bond trata, desesperadamente, de agarrarse y que sirve para enfatizar esta idea en la mente del espectador.

Una vez ha desaparecido el reloj de agujas antes mencionado, vemos la mitad superior de un reloj de arena real ocupando toda la pantalla, con la particularidad de que lo que debería ser arena se trata, en realidad, de líneas paralelas azules y negras que bajan, creando el mismo efecto que si fuese arena. Dentro de este curioso reloj, y según va fluyendo la arena a la parte inferior del mismo, vemos imágenes de villanos y chicas Bond de anteriores películas para resaltar la pertenencia de la película a la saga del agente secreto.

Mientras esto ocurre, podemos ver como comienzan a aparecer los nombres de las personas implicadas (en tipografía blanca y sencilla, con los nombres en mayúsculas y los cargos en minúsculas) a los lados del reloj. El reloj desaparece durante unos breves segundos para dar paso a siluetas femeninas y vuelve a aparecer para continuar mostrándonos escenas de películas anteriores, sobre un fondo verde, primero, y sobre uno negro, después.

La secuencia termina con una silueta negra que se asemeja al, tan manido, reloj de arena pero que resulta ser el cuerpo de dos mujeres entrelazadas. Esto, de todas maneras, no es visible hasta que la cámara se aleja y las dos siluetas femeninas posan como en el escudo real del principio. Esta imagen es enfatizada por la aparición de una corona entre ellas y por la presencia de más cuerpos femeninos a cada lado de la corona.

Por último, esta imagen es englobada por la silueta de la arena que cae en un reloj (a la vez que vuelve a hacer acto de presencia el reloj de agujas) y que se convierte en un paseo marítimo con palmeras que sirve como primer escenario de la película, propiamente dicha.

La canción que se oye durante toda la secuencia fue compuesta por John Barry y recibió el mismo nombre que la película: On Her Majesty’s Secret Service.