Indice del artículo
Títulos de crédito: diseño en movimiento El legado de Maurice Binder en las películas de James Bond
1. Introducción
2. Diseño gráfico y Cine
3. Aportaciones históricas: la evolución de los títulos de crédito desde los inicios del cine hasta Saul Bass
4. Maurice Binder: contribución al desarrollo de los títulos de crédito
5. Conclusiones
6. Bibliografía
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2. Diseño gráfico y Cine

Los títulos de crédito son una mezcla entre dos disciplinas: el diseño gráfico y el cine.
Según Roberto Gamonal, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y diseñador gráfico, «los títulos de crédito se han convertido por méritos propios en un género cinematográfico particular porque la calidad de algunos supera incluso a la propia película en la que están insertados» . De hecho, los títulos de crédito, al inicio de la película y en un cortísimo espacio de tiempo, sintetizan la información relativa a la trama argumental de la película, presentan los nombres de las personas implicadas en el filme y, mediante la combinación de imágenes, tipografía y banda sonora, predisponen al espectador para lo que va a ver a continuación. Estas características hacen que Gamonal denomine a los títulos de crédito «píldora creativa».

Para poder transmitir todo esto es necesario que un diseñador gráfico intervenga como experto en presentación visual y tipográfica siendo, a su vez, asesorado por un equipo de producción audiovisual. Este asesoramiento es necesario debido a que el campo de acción de los diseñadores gráficos ha sido tradicionalmente la planificación de imágenes y tipos en soportes fijos como libros, revistas, periódicos y carteles. Por su parte, los diseñadores tienen como principal característica su dominio de un elemento visual y textual que los profesionales del cine no tienen y que, en muchas ocasiones, no recibe un tratamiento adecuado: la tipografía.
La tendencia general hasta hace unos años era plantearse los títulos de crédito en la etapa de postproducción y no desde el inicio del proyecto fílmico, dando más importancia a la imagen que al texto, sin aprovechar las relaciones creativas de ambos. En la actualidad, los títulos de crédito se han convertido en una parte imprescindible de la película.

2.1. Tipografía, imagen y sonido: actores principales de las secuencias de títulos de crédito
A la hora de analizar los títulos de crédito de cualquier película es necesario prestar atención a tres elementos que, intercalados, adquieren importancia a la hora de transmitir un mensaje determinado: la tipografía, la imagen y el sonido.
Nicole de Mourgues define estas tres propiedades como lo «livisaudible», es decir, lo que se lee, lo que se ve y lo que se oye:
Proponemos definir el genérico de la película como el lugar fílmico por excelencia del «livisaudible» […] esta palabra tiene el mérito de dar cuenta de la obligación del espectador de percibir simultáneamente el legible, el visible y el audible.

2.1.1. Tipografía
De los tres elementos mencionados, quizá el más importante es la tipografía porque «posee una gran capacidad expresiva visual que se complementa con su capacidad referencial como texto» .
Su utilización en un medio como el cine permite, además, multiplicar las características expresivas de la tipografía debido a la posibilidad de añadir movimiento, cosa que en otros medios como los carteles, libros y demás soportes fijos no es posible. En los títulos de crédito, el texto puede cobrar vida e interactuar con el resto de elementos que aparecen en pantalla. En resumen, mediante su tratamiento gráfico, la tipografía puede convertirse en imagen y adquirir significado, transmitiendo información de distinto tipo (incluyendo sentimientos y emociones) relacionados con el argumento de la película, más allá de la información que proporciona como texto.

2.1.2. Imagen
Las imágenes utilizadas en las secuencias de títulos de crédito desempeñan también un papel fundamental a la hora de transmitir el mensaje que el director quiere transmitir, pudiendo influir incluso en la percepción del espectador. Según Nicole de Mourgues , las imágenes que se utilizan en los títulos de crédito se pueden clasificar en las siguientes categorías:
1)    Imagen fija: motivos dibujados o plano fijo (sin movimiento de cámara) sin  movimiento de la imagen.
2)    Plano único con movimiento en la imagen: un ejemplo de esto sería la imagen de un reloj con las agujas en movimiento.
3)    Movimientos de cámara: travellings y panorámicas formando parte de la secuencia de títulos.
4)    Plano secuencia: una secuencia creada sin corte entre planos, con la cámara rodando de forma continua, realizando los diferentes tipos de encuadres que se requieran a través del movimiento o del zoom hasta la finalización del plano.
5)    Sobre muchos planos: secuencias que se desarrollan sobre varias imágenes (reales o dibujos).

El grado de iconicidad de los títulos de crédito varía en función del uso que el diseñador quiera darles. En numerosas ocasiones sirven para reflejar los movimientos artísticos predominantes en la época. No siempre se usan imágenes reales ya que, dependiendo del mensaje que se quiera transmitir, las formas o dibujos pueden resultar más efectivos para evocar determinadas imágenes en la mente del espectador. Justo Villafañe y Norberto Mínguez  han elaborado la siguiente clasificación relativa al grado de iconicidad de las imágenes:
1)    Fotografía: cuando el grado de definición de la imagen se equipara al poder resolutivo del ojo medio.
2)    Representación figurativa realista (pintura o dibujo): respeta las relaciones espaciales en un plano bidimensional (como, por ejemplo, el cuadro de Las meninas de Velázquez).
3)    Representación figurativa no realista: permite relacionar la imagen con el elemento al que representa aunque no respeta del todo las relaciones espaciales (lo que podría equipararse a una caricatura).
4)    Pictograma: todas las características sensibles, excepto la forma estructural están abstraídas (representando, por ejemplo, una silueta).
5)    Representación no figurativa: tienen abstraídas todas las propiedades sensibles y de relación (por ejemplo, una obra de Miró).

2.1.3. Sonido/Música
Esta categoría incluye lenguaje hablado, música (sobre todo) y ruidos. En las secuencias de títulos de crédito, la música ayuda a crear la atmósfera que se quiere dar a la película y ayuda a crear un determinado estado de ánimo en el espectador. Para ello, es fundamental la perfecta coordinación entre el creador de la banda sonora y el equipo responsable de la elaboración de los títulos de crédito.
La música desempeña un papel expresivo en las secuencias de títulos de crédito (subrayado, contrapunto, anticipación o ambientación).

2.2. El proceso de creación de una secuencia de títulos de crédito
La creación de una secuencia de títulos de crédito exige la colaboración de un equipo multidisciplinar que pueda dotar de significado y sincronizar los tres elementos principales antes mencionados. También es importante la implicación del director de la película en este proceso ya que los títulos de crédito «forman parte de un todo que es el filme» .

Las distintas fases que componen la creación de títulos de crédito, según Gamonal, comienzan con la definición del mensaje que se lleva a cabo en la reunión del equipo encargado de diseñar la secuencia de títulos de crédito con el director para que éste les transmita: qué es los que quiere expresar, qué objetivos quiere cumplir, a qué público se va a dirigir… Seguidamente, tiene lugar la fase conocida como el análisis, a partir de la cual se elabora un briefing que servirá como guía de trabajo para todo el grupo y para marcar las directrices que hay que seguir. La siguiente fase es conocida como la de conceptualización y consiste en la transformación creativa de las palabras del director en imágenes y sonidos. Para ello, se reúne el equipo creativo y se proponen ideas y líneas de trabajo para pasar a elegir la que se va a desarrollar.

Una vez hecho esto, tiene se procede a la recopilación o creación de material tipográfico, visual y sonoro. Se divide el trabajo según las especialidades de los miembros del equipo y se inicia la recopilación del material que se va a necesitar. El diseñador gráfico empieza a analizar los tipos de fuentes, color e imágenes que puede utilizar; el responsable de la banda sonora comienza a componer las piezas musicales y el realizador audiovisual analiza la necesidad de rodar escenas específicas para la secuencia de títulos. En este punto, se empieza a dar forma visual y sonora al concepto creativo que se quiere transmitir. En este paso, conocido como el desarrollo, la mayoría del trabajo recae sobre el diseñador gráfico pues la primera propuesta que se elabora no tiene porqué incluir movimiento ni sonido. Una vez ha concluido este paso, se presenta una primera propuesta en formato storyboard al director para que dé su visto bueno.

A partir de ese momento el peso del proyecto se traslada a los profesionales de la realización audiovisual. La propuesta estática de la fase anterior adquiere movimiento mediante la animación de las imágenes fijas creadas anteriormente. Seguidamente, se montan las imágenes, reforzando su expresividad mediante el uso de efectos especiales, para conformar el mensaje audiovisual que se quiere transmitir. Tras el visto bueno del director, se pasa a introducir los sonidos y la música que acompañan las imágenes en la secuencia.

La siguiente fase, conocida como sincronización, es fundamental pues se precisa de una buena sincronización de la tipografía, las imágenes y el sonido programados para asegurar la efectividad del mensaje expresado. A continuación, el resultado final se presenta al director para su aprobación. (Si el director considera que no se ha logrado transmitir el concepto creativo, se volverá a revisar todo desde la fase de animación).
Por último, y con el visto bueno del director, se procede a la fase de grabación de la secuencia para su posterior montaje en la película.