Indice del artículo
Los blogs y la superación del periodista-gatekeeper en el proceso de comunicación política
1. A modo de introducción
2. El blog como herramienta comunicación en el nuevo contexto digital
3. La comunicación política como proceso
4. El fenómeno del ‘gatekeeper’
5. Para concluir
6. Bibliografía:
Todas las páginas

3.    La comunicación política como proceso

Entre la multitud de definiciones que existen de comunicación política, una de las definiciones más completas es la que propone la profesora María José Canel Crespo de la Universidad Complutense de Madrid en su libro “Comunicación Política. Una guía para su estudio y práctica” (2006: 39 y siguientes) en la que nos recuerda que la “Comunicación Política es la actividad de determinadas personas e instituciones (políticos, comunicadores, periodistas y ciudadanos), en la que, como resultado de la interacción, se produce un intercambio de mensajes con los que se articula la toma de decisiones políticas así como la aplicación de éstas en la comunidad”.

La comunicación es una disciplina inherente a la política, puesto que es doblemente necesaria; en primer lugar para poder tomar decisiones, dado que es necesario un intercambio de opiniones entre aquellos que están implicados. Pero además, es esencial para que las medidas públicas adoptadas por los políticos sean vinculantes para con el ciudadano: en primer lugar es preciso que las medidas que se van a emprender sean conocidas por los ciudadanos, pero además para legitimar la autoridad política se necesita la comunicación.
Por tanto, para la autora, mantiene los pilares básicos de la definición de comunicación humana, entendida como el proceso de interacción simbólica por el cual dos o más sujetos interactúan intercambiando mensajes con significado. Para Canel, la Comunicación Política, con mayúsculas, es por tanto el campo de estudio que comprende esa actividad de intercambio entre políticos y ciudadanos. Se caracteriza por lo siguiente:

“Tiene las ventajas de incluir una visión amplia del término “mensaje”; no restringe el ámbito de estudio a la actividad política que resulta de la ley, sino que incluye el ámbito social y cultural; concibe un mensaje político, del que puede ser emisor no sólo el que ostenta poder sino cualquier miembro de la sociedad; al entender la relación entre los protagonistas como una relación de interacción, implica una concepción circular del proceso de comunicación (abandonando la concepción tradicional clásica de emisor y receptor); y está abierta al dinamismo con que los protagonistas están constantemente generando significados.”

Sin duda, es especialmente relevante para el objeto de estudio actual el fragmento en el que la autora propone como emisor a cualquier miembro de la sociedad, y no sólo la persona que ostenta el poder, ya que  ésta es la clave del factor de cambio que ha supuesto para la comunicación política el uso de Internet, con su mayor exponente en las bitácoras, ya que una de sus principales características es la posibilidad de interactuar con el político, creando ‘feedback’ mediante un solo ‘click’. Así, tal como se puede comprobar, Internet es una de las pocas vías que posibilitan que el ciudadano de a pie pueda emitir opiniones que jerárquicamente se sitúen al mismo nivel que las que emiten los políticos.

De este modo, continuando con la propuesta de María José Canel, según autores anglosajones como Denton y Woodward, para hacer una lectura completa de lo que supone comunicación política hay que tener en cuenta que ésta tiene tres características:

1) En primer lugar, la comunicación política se orienta a corto plazo, ya que busca resultados inmediatos, como pueda ser el caso de una legislatura, por ejemplo.

2) En segundo lugar, se trata de comunicación estratégica, ya que los políticos pretenden conseguir un fin, y para lograrlo elaboran una determinada planificación. La comunicación política tiene un claro componente persuasivo, ya que la intención del político es influir en creencias, actitudes, valores, pero sobre todo en actitudes, o hacer cambiar de opinión. Ya que su fin último es que el ciudadano acuda a las urnas y vote por él.

3) La tercera característica que proponen los autores es que se trata de una comunicación mediada; es decir, que para llegar al receptor, el mensaje atraviesa el filtro de los medios de comunicación. Este concepto es el que se empieza a poner en duda hoy en duda desde los defensores del Periodismo 2.0, debido al uso de Internet en particular (mediante la herramienta del blog, y los sitios web), y las nuevas tecnologías en general.

En el ámbito organizacional, para referirse a los distintos modelos de relación que puede haber entre una institución y su público, algunos teóricos del campo de las Relaciones Públicas como James E. Grunig y Todd Hunt (1984: 30) argumentan que se daba una interacción, cuando analizaban el intercambio entre emisor y receptor en términos de bidireccionalidad. Así, para Grunig y Hunt, la bidireccionalidad puede ser asimétrica, cuando se recibe información o feedback del público pero únicamente para lograr una mejor persuasión del mismo, o simétrica, cuando la finalidad es la comprensión mutua entre la organización y sus públicos.

En el caso de la comunicación política, la comunicación es asimétrica, y hay casos en los que ni siquiera se puede definir como bidireccional, ya que en ocasiones la comunicación política es totalmente unidireccional, recibiendo un feedback simplemente una vez cada cuatro años mediante el voto, en el caso español. El presente estudio no trata la comunicación política tradicional, sino a través de los cambios producidos mediante el uso de Internet. Con una correcta utilización del blog en política, y siguiendo a numerosos autores, tales como José Luis Orihuela, Juan Varela, Octavio Rojas y otros, se puede hablar de una superación de las teorías de clásicas del modelo lineal o paradigma de Harold Laswell, en el sentido de la existencia de un ‘feedback’ real, que pone a la misma altura jerárquica a emisor y receptor.