Indice del artículo
La influencia de la secuencia temporal en la enseñanza
1. Introducción
2. La interacción significativa y sus relaciones con la identidad
3. La evaluación objetiva de la comunicación desde la subjetividad
4. Comunicación rota
5. Bibliografía.
6. Conclusión
7. Bibliografía
Todas las páginas

2. La interacción significativa y sus relaciones con la identidad

La concepción de una interacción se basa en el supuesto de que existen dos partes claramente distinguibles que entran en contacto para intercambiar recursos que a la vez comparten y no comparten del todo. Reelaborar sobre lo que está en posesión del otro pero puede que no sea dominio nuestro es la única razón que motiva la interacción significativa. Aunque se pueda dar comunicación de lo sabido por todos los participantes en la interacción, esta sólo es pensable como un artefacto indeseado pero imprevisible. Gastar energía en la comunicación de lo obvio en principio difícilmente puede motivar cualquier acción por muy simple que sea, que obviamente no es el caso de la comunicación significativa. La necesidad de llegar a un consenso emerge a posteriori pero no puede constituir la única motivación de una interacción.


He aquí el primer problema con el que se ha topado el estudioso de las bondades de la comunicación mediada por el canal electrónico. Mientras que para muchos la identidad no existe antes de que el sujeto sea reconocido por la comunidad y no se vea reflejado en la mirada del otro, para el estudioso que mira el mundo bajo el prisma del modelo transaccional de la comunicación la comunidad empieza por un “yo” independiente, centro del mundo (Rogers, 1951), donde la interacción de dos es en realidad la interacción de seis (Barnlund, 1970).


Es preciso darse cuenta que existe una discusión abierta en este plano, que la ciencia ha construido su teoría sobre la comunicación sin determinar el origen de la aportación original y que los participantes interactúan de la misma manera. Atribuyen sentido a sus propios actos, a su propia identidad, y a la del otro, así como le dotan de una capacidad de comprender y hacer las mismas operaciones de una manera no secuencial sino en paralelo pero sin tener herramientas fiables para salir de su propia subjetividad.


En este sentido el hecho de que la ciencia haya aceptado la propuesta de Wittgenstein de buscar criterios externos para explicar los “procesos internos” (Wittgenstein, 1953) no nos acerca más a la objetividad. No hay comunión posible entre el acto y la subjetividad de la intención que nadie sabe reconocer comunitaria o individual en su origen.