Indice del artículo
Sobre el análisis fenomenológico del documento fotográfico
1. Introducción
2. Sobre el método fenomenológico
3. Primera reducción fenomenológica
4. Segunda reducción fenomenológica
5. Tercera reducción fenomenológica
6. Conversión de la fotografía en fotodocumento
7. Cualidad de algo pasado
8. Poder ontológico del fotodocumento
9. El impacto de la imagen fotodocumento
10. ...objetivamente registrado y mostrado al espectador en soporte fotográfico...
11. Halogenuro de plata frente a digitografía
12. ... y que encierra potencialidad para testimoniar, instruir e informar sobre ese algo
13. Bibliografía
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9. El impacto de la imagen fotodocumento

Es evidente que no todo lo representado en un documentum posee el mismo efecto sobre la mayoría de los espectadores. Muchos teóricos, críticos y fotógrafos suelen preguntarse cuál será la génesis de este proceso. Incluso se ha cuestionado si existirá alguna parte en la imagen con capacidad de inducir una variable atracción en los espectadores. A nuestro juicio se necesita conocer dos conceptos previos para poder introducirse en el problema. Nos referimos a la idea de punctum y, en segundo término, al conflicto de finitud del objeto fotográfico.
La noción de punctum se debe al teórico de la comunicación Roland Barthes y fue expuesta en su obra La cámara lúcida. El término, cuya traducción del latín sería punto, ha sido utilizado como sinónimo de punta de flecha, diana o arpón. Es decir, de algo que clava, que punza y llama la atención de quien lo ve. Posiblemente cada espectador puede sensibilizarse ante alguna cualidad del punctum en aras a sus apetencias, cultura e incluso conciencia. Pero, independientemente de este hecho, existen dianas supraindividuales, categóricamente universales para todos los seres humanos. Por ejemplo: un punctum relacionado con una escena que vulnere el kantianamente llamado imperativo categórico  será siempre universal, afectando a todos los espectadores sea cual sea su educación, cultura y conciencia.
En él radica la clave del interés de lo aparecido para el mundo. Por eso un fotodocumento es una realidad fragmentada y pasada, que posee un doble poder ontológico. La imagen es lo que se vio y ha de ser la síntesis de varios factores. El primero de ellos está en relación con quien introduce la representación, con el que selecciona lo que quiere del mundo que nos da, con el autor. Es evidente que si esta persona falsea el mundo que da, aprovechando el doble ontologismo del espectador, nos engañaría y no lo sabríamos. Esto engarza con la necesidad de una ética que reside sobre lo que encierra bidimensionalmente en cualquier soporte que nos será dado. De esta forma, la cualidad de algo pasado puede ser tergiversada, engañosa y dirigida. Desgraciadamente sin una ética conductual del autor lo que nos dé será un engaño. Por tanto, se infiere que la capacidad ética del autor puede dar al traste con el concepto de fotodocumento.