Indice del artículo
Sobre el análisis fenomenológico del documento fotográfico
1. Introducción
2. Sobre el método fenomenológico
3. Primera reducción fenomenológica
4. Segunda reducción fenomenológica
5. Tercera reducción fenomenológica
6. Conversión de la fotografía en fotodocumento
7. Cualidad de algo pasado
8. Poder ontológico del fotodocumento
9. El impacto de la imagen fotodocumento
10. ...objetivamente registrado y mostrado al espectador en soporte fotográfico...
11. Halogenuro de plata frente a digitografía
12. ... y que encierra potencialidad para testimoniar, instruir e informar sobre ese algo
13. Bibliografía
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5. Tercera reducción fenomenológica

Por medio de la tercera reducción fenomenológica, o reducción trascendental, la conciencia misma, entendida como sustancia, como yo, es la que sucumbe. Entonces, se dice que el yo se hace conciencia pura. Como resultante, el yo trascendental consiste en percatarse, en un darse cuenta de las esencias por encima de lo meramente empírico, sicológico y contingencial. La conciencia nunca se muestra a sí misma, no se revela, no es un objeto y ni siquiera puede entenderse como tal. Toda conciencia es conciencia de algo, no es realidad ni sustancia, sino pura inteligibilidad.
Desmenuzaremos el mecanismo que permite concebir cómo aparece el phaenomenon sobre la conciencia. Para que éste se represente en la conciencia pura, se requieren dos actos: noema y noesis. El noema sería un acto de carácter subjetivo, como pensar, temer, desear, etc. La noesis husserliana se refiere al acto objetivo de la conciencia pura. Así, el acto de pensar sería noesis y el contenido de lo pensado noema. De ahí que se diga que en la conciencia pura posea dos polos, noémico y noésico. Ahora bien, la conciencia no es una cosa fija ni inamovible, sino algo que fluye. Ese fluir se llama tiempo. Un ejemplo aclarativo de los dos polos de la conciencia pura sería este: cuando hacemos la operación matemática de multiplicar 3 x 8, la conciencia fluye en el tiempo. En ese fluir, los dos polos, noémico y noésico, conocen al phaenomenon que ya ha pasado la primera y segunda reducciones fenomenológicas. Sería inconcebible una conciencia sin fluir, lo que es tanto como decir atemporal porque, en condiciones tales, es imposible conocer. En el caso del ejemplo propuesto, el hecho de pensar la operación matemática sería la noesis o el polo noésico, mientras que dar el resultado de dicha operación, sería el polo noémico.
Ahora bien, la conciencia pura hace siempre que el objeto que constituye el phaenomenon, que es extramental y existe independientemente de ella, lo hace idea en nuestra mente. De ahí que se diga que la conciencia hace siempre al phaenomenon algo no real, sino ideal, que no es lo mismo que subjetivo. Por eso decíamos, y se verá ahora con claridad, que la conciencia pura no es ver el objeto del phaenomenon como algo real, social, empírico o sicofisiológico.
Aplicada la tercera reducción al fotodocumento podríamos comentar los hechos más importantes. Ante todo, que la conciencia pura recoge un phaenomenon descrito en la primera reducción fenomenológica y sobre el que se ha efectuado la reducción eidética, para establecer las esencias fundamentales. Insistimos, en la reducción trascendental, lo que aparece es considerado por la conciencia pura como algo extramental, algo no real, ni empírico, ni artístico, ni sociopolítico, ni químico, ni nada que sea del mundo, sino algo de ella, algo ideal. ¿Y cuál es el mecanismo por el que la conciencia pura hace inteligible el phaenomenon? Mediante el doble mecanismo noésico y noémico. Por el primero se encargará de entender lo que sugiere la representación cósmica, es decir las imágenes que se ven en el soporte. Dependiendo de las mismas, lo representado será agradable, triste, censurable, admisible, etc. El polo noémico se encargará de vivenciar el contenido.
Sin embargo, en el caso de fotodocumento nos encontramos con que efectivamente es un objeto extramental, pero ¿en qué medida la idealización que hace la conciencia pura influye en su concepto? El fotodocumento es el paradigma de lo objetivo extramental, como hemos visto. Hasta el grado que, si fuese subjetivo, se resquebraja su esencia fundamental. La conciencia pura valora al máximo la objetividad característica del fotodocumento, reduciéndolo a objetividad pura en la segunda reducción, lo que va a permitir unas vivencias noésica y noémica casi constantes. Y lo va a hacer desposeído de su valor histórico, sociocultural, etc.