Indice del artículo
Sobre el análisis fenomenológico del documento fotográfico
1. Introducción
2. Sobre el método fenomenológico
3. Primera reducción fenomenológica
4. Segunda reducción fenomenológica
5. Tercera reducción fenomenológica
6. Conversión de la fotografía en fotodocumento
7. Cualidad de algo pasado
8. Poder ontológico del fotodocumento
9. El impacto de la imagen fotodocumento
10. ...objetivamente registrado y mostrado al espectador en soporte fotográfico...
11. Halogenuro de plata frente a digitografía
12. ... y que encierra potencialidad para testimoniar, instruir e informar sobre ese algo
13. Bibliografía
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2. Sobre el método fenomenológico

Comencemos diciendo que Husserl buscó un método para conocer. Un método que estuviera alejado del objetivismo y el subjetivismo, que le permitiera una reductio o retrotraimiento de los significados, fuera de toda interpretación existente sobre el objeto estudiado. Para él:
La “realidad” la encuentro –es lo que quiere decir ya la palabra como estando ahí delante y la tomo tal como se me da, también como estando ahí. “El” mundo está siempre ahí como realidad; a lo sumo, es aquí o ahí “distinto” de lo que presumía yo; tal o cual cosa debe ser borrada de él, por decirlo así, a título de “apariencia” o “alucinación”, etc., de él, que es siempre –en el sentido general– un mundo que está ahí. Conocerlo más completa, más segura, en todo respecto más perfectamente de lo que puede hacerlo la experiencia ingenua, resolver todos los problemas del conocimiento científico que se presentan sobre su suelo, tal es la meta de las ciencias de la actitud natural. (HUSSERL, 1993: 69).
Paso a paso quiso hacer de la femonenología no ya un método, sino una ciencia. En cualquier caso, siempre inicia el estudio de algo desconocido, que aparece ante él, siguiendo una metodología que aplicaremos escrupulosamente en nuestra investigación sobre el fotodocumento. Según el filósofo, la descripción del phaenomenon, o lo que es lo mismo, lo que aparece, es el punto de partida de su propio conocimiento. Para ello, es condición sine qua non el no en interpretaciones apriorísticas o experienciales sobre el fenómeno, en el sentido de poner un paréntesis a todo lo conocido histórica, social, científicamente, etc. Es importante tener claro que no puede considerarse lo que aparece como realidad objetiva o subjetiva, o alguna de sus interpretaciones. Para el análisis fenomenológico, lo que aparece considera realidad, asépticamente, a lo que está delante y lo tomo tal y como se me da. En una palabra, lo que se nos aparece y tenemos delante es la realidad natural. Es siempre algo extramental, ideal, aunque no quiere decir que sea subjetivo. En definitiva, lo que se nos aparece y tenemos delante es la realidad natural, y con su descripción se inician los primeros pasos del método fenomenológico.
Así pues, a fuer de ser reiterativos, lo primero que se debe hacer es describir lo que aparece, que no es otra cosa más que el mundo. Y un mundo real, tal es, y no como lo hacen diferentes interpretaciones sociales, científicas, históricas, etc.
El método emplea tres reducciones o retrotraimientos a la significación del phaenomenon, con anterioridad a las interpretaciones mencionadas, tomado sólo como un fragmento desnudo del mundo que siempre está ahí. Estas tres reducciones son:
1. Primera reducción fenomenológica. Se efectúa sobre lo que aparece ante el investigador (phaenomenon). En la nomenclatura de Husserl se llama reducción, derivado de latín reductere, que se traduce por retrotraer, y alude al significado del phaenomenon antes de cualquier interpretación que sobre él se haya hecho desde las perspectivas social, científica, o cualquier otra. Es necesario dejarlo como realidad natural, desnuda, tal como está ahí delante de nosotros. Para ello, utiliza el epojé, que viene a ser como un paréntesis en el que se introduce todo cuanto se conozca sobre el phaenomenon. De esta manera, de dice que el epojé es el instrumento que va a permitir reducir o retrotraerse a los significados desnudos. Para Husserl, se trataría:
En lugar, pues, del intento cartesiano de llevar a cabo una duda universal, podríamos colocar la έποχή universal en nuestro sentido rigurosamente determinado. [...] Pero nuestros designios se enderezan, justamente, a descubrir un nuevo dominio científico, y un dominio tal que se conquiste justo por medio del método de colocar entre paréntesis, pero sólo de un método muy precisamente limitado.
Esta limitación puede formularse en dos palabras.
Ponemos fuera de juego la tesis general inherente a la esencia de la actitud natural. Colocamos entre paréntesis todas y cada una de las cosas abarcadas en sentido óntico por esa tesis, así, pues, este mundo natural entero, que está constantemente “para nosotros ahí delante”, y que seguirá es-tándolo permanentemente, como “realidad” de que tenemos conciencia, aunque nos dé por colocarlo entre paréntesis.
Si así lo hago, como soy plenamente libre de hacerlo, no por ello niego “este mundo”, como si yo fuera un sofista, ni dudo de su existencia, como si yo fuera un escéptico, sino que practico la έποχή “fenomenológica” que me cierra completamente todo juicio sobre existencias en el espacio y en el tiempo. (HUSSERL, 1993: 73).
La primera reducción fenomenológica va a permitir a aplicarle la segunda.
2. Reducción eidética, también llamada segunda reducción, para establecer esencias. Su nombre procede del griego eidós, que significa esencia, y tiene como finalidad profundizar en los puntos más sobresalientes de la primera reductio. De esta manera, va buscando esencias que definan al phaenomenon.
3. Tercera reducción, llamada trascendental o de la conciencia pura. Una vez establecidas las esencias, la mente humana se percata de la presencia de las mismas haciendo que el yo se transforme en conciencia pura o yo trascendental. La mejor definición del yo trascendental es la de un yo que se da cuenta de las esencias del fenómeno. En el proceso de la reducción trascendental, la conciencia aprehende el phaenomenon y sus esencias gracias a dos polos: noésico y noémico, acerca de los cuales hablaremos en su momento.