Indice del artículo
La observancia de niveles de interacción en el blog periodístico The Huffington Post: El fenómeno mediático de la Web 2.0
1. Introducción
2. Objeto de estudio
3. Antecedentes
4. Marco teórico
5. Metodología
6. Conclusiones
Todas las páginas

4. Marco teórico

La Sociedad de la Información es el modelo socio-histórico en el que nos encontramos actualmente. Se sustenta en la posibilidad de que todas las personas puedan estar conectadas desde cualquier lugar, y tengan, por tanto, acceso de forma instantánea a la información. Para ello, la tecnología se erige como factor fundamental en los procesos que permitirán esta revolución: información para todos en todo momento.

Dentro del contexto de la Sociedad de la Información, la brecha digital es un fenómeno constatable en muchas partes del mundo, por lo que investigar las estructuras de medios periodísticos digitales aporta al conocimiento de modelos de comunicación que pueden ser extrapolables en un futuro a otros países menos desarrollados en el ámbito de Internet.

La esencia que caracteriza esta nueva era convergente es la capacidad de formar una red global, que a su vez sirva para producir, consumir, comunicar, avanzar en un nuevo modelo social donde la velocidad y el tiempo no pueden ser medidos con los mismos estándares que durante la época industrial.

El periodismo que se gesta actualmente en la Web 2.0 no puede ignorar la presencia del ciudadano y de nuevos medios digitales a través de los cuales se maneja la información. Las redes sociales, la telefonía móvil y los blogs son nuevos protagonistas del ciclo informativo, en el que el usuario de Internet ya no es un receptor pasivo que se limita a decodificar un mensaje como en el antiguo modelo de Shannon y Weaver, sino que se ha convertido en un emisor más e, incluso, en un influyente gestor del contenido en ciertas plataformas digitales.

La transformación que está sufriendo el periodismo es atribuible a la expansión de la Web 2.0, cuyo mayor distintivo son los blogs. Pero, ¿cómo se puede configurar un nuevo periodismo que cumpla con las exigencias de los lectores y que no pierda la rigurosidad en la búsqueda y publicación de las noticias? Ése es uno de los principales retos que afrontan tanto periodistas como directivos de medios e incluso investigadores de la Comunicación.

Sería insensato pretender que la influencia de los blogs no es tal y esforzarse en negar la revolución informativa que está teniendo lugar en la red. Este planteamiento no pretende ser una apología al blog como sustituto del diario o de los medios noticiosos vigentes hasta esta época. Sólo busca resaltar la necesidad de que se reconozca la relevancia que tienen las bitácoras digitales que, guste o no a los periodistas, se han convertido en el referente de muchas personas que desean informarse, opinar, interactuar e influir de algún modo en los contenidos noticiosos que acceden en la red.

Podría decirse que la emergencia de los blogs en el campo periodístico inició con la publicación de los llamados “warblogs” en la Guerra de Irak, aproximadamente para el 2004. La censura que los emporios mediáticos aplicaban a sus reporteros, en especial, los estadounidenses provocó que muchos profesionales optaran por redactar sus propias bitácoras para relatar aspectos de la guerra que no les eran permitidos en las ediciones de los medios para los que trabajaban (Gutiérrez Leyton, 2008).

Esa libertad personal tanto del redactor como del lector que publica inmediatamente el comentario que desee -creando así una conversación virtual- es parte de su fórmula exitosa frente a los medios convencionales. También lo es la horizontalidad con la que se comparte la información, que permite que todas las personas que tengan un minuto para leer su contenido puedan verse beneficiadas y, probablemente, influenciadas.

La cercanía que han construido los blogs con sus audiencias puede redundar en una fidelidad por parte del ciberactor que habrían perdido los diarios convencionales por la falta de actualización constante, el cobro del servicio, un estilo más jerárquico y una falta de conexión con sus lectores.

Y es que la participación activa del usuario como creador de contenidos dinamiza y enriquece la información de tal forma que el usuario es parte de la información y alcanza un mayor poder de decisión en el quehacer noticioso (Cerezo, 2008).