Indice del artículo
El itinerario de las noticias: La metamorfosis de la información en Internet
1. Planteamientos generales del tema
2. Hacia una nueva sociedad del conocimiento: Crónica y rol de las nuevas tecnologías
3. Los medios despiertan: Utilización de nuevas herramientas de trabajo en ciberperiodismo
4. Herramientas 2.0
5. Revolución de los blogs
6. Combinar, gestionar, agregar, consumir y compartir contenidos
6. 1. Redes Sociales: puntos de encuentro
6.2. Visualización y personalización de la información según el “principio de excelencia gráfica”
6.3. El asalto del fotoperiodismo
6.4. Vídeo conferencias y Chat
6.5. “Streaming”: datos en tiempo real
6.7. Integrando distintos servicios de comunicación
7. Conclusiones
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3. Los medios despiertan: Utilización de nuevas herramientas de trabajo en ciberperiodismo

El repertorio de posibilidades que ofrece Internet para la comunicación entre personas es abundante. Permite establecer diálogos o grupos de discusión, así como la formación de verdaderas comunidades virtuales, que interactúan a través de los foros, el chat, los emails, los blogs y las videoconferencias. Es más, este nuevo medium se caracteriza por la instantaneidad y la escasez o ausencia de formas de censura unilateral previa.

También, ofrece -a cada individuo conectado- la posibilidad de ser un editor capaz de llegar a millares de personas con nuestros mensajes, ya que Internet es mucho más barato que cualquier otro medio de comunicación convencional (Teléfono, Fax o Telex). Además, las antiguas barreras (relacionadas con: la distancia geográfica; los costes ocasionados por la distribución de los periódicos en distintos puntos de venta; los envíos de ejemplares a suscriptores de prensa generalista o de revistas especializadas… e incluso la propia timidez humana para comunicarse cara a cara), ahora, son abolidas por las TICs.

Es más, la posibilidad de establecer nuevas relaciones profesionales a través de blogs, wikis o redes sociales es una de las principales razones por las que, hoy en día, mucha gente dedica un gran número de horas a ese menester.

Evidentemente, hay personas que colaboran con la Web social para hacer dinero y de alguna manera pretenden ganarse la vida. Existen, por ejemplo, ‘blogueros’ que obtienen ingresos significativos derivados de la publicidad contextual. Otros, publican contenidos publicitarios en sus ‘bitácoras’ y perfiles de las redes sociales (a modo de antiguo publirreportaje, ahora en versión virtual). Incluso la Wikipedia solicita a sus “wikipedistas” donaciones para pagar sus servidores.

Por otro lado, existen unos pocos que reciben dinero de las empresas para que hablen de sus productos y servicios, mientras que muchos son pagados por no hablar de la competencia. En cualquier caso, lo que es evidente es que se puede hablar de un gran número de personas que participan activamente en la Red con el propósito de convertirse en punto de referencia de una determinada materia. Pero, ¿cuál es en definitiva el sentido de disponer de una herramienta comunicativa tan versátil? ¿Qué podemos comunicar y a quiénes? Sabemos que, en la actualidad, gracias a Internet tenemos acceso a un vasto número de libros, noticias, datos relevantes, pero también a propaganda viral y agresiva, a pornografía explícita, ‘spam’ o virus informáticos, entre otras cosas.

Dejando un poco de lado la faceta más controvertida de Internet, existen, sin embargo, algunos usos del ciberespacio potencialmente positivos, los cuales participan en: la reconstitución del enlace social; la optimización en tiempo real de los recursos de muchas ciudades; la mejora en la burocracia de las administraciones y la posibilidad de experimentar nuevas prácticas democráticas. De hecho, según las preferencias de uso de los que utilizan Internet, pueden llegar a surgir grupos regionales auto-organizados, para ayudar a las zonas más desfavorecidas.

Y es que, en realidad, gracias a este medium es mucho más fácil potenciar los procesos participativos en las sociedades modernas, ya que podemos hacer un llamamiento rápido y efectivo en la participación ciudadana de las convocatorias de las grandes movilizaciones presenciales. En definitiva, esta nueva configuración de un sujeto colectivo, que opera a través de Internet, confiere la posibilidad de fortalecer valores sociales positivos como: la participación; la democracia; la solidaridad o la cooperación.

Y es que, la noticia ahora ya no es propiedad de los “tecnócratas”, sino que se generan varias versiones de una misma información (asalto ciudadano a los medios), y son los nuevos canales no tradicionales (blogs, wikis, etc) los que se van abriendo paso, poco a poco, en la Red.

La sociedad civil se ha apropiado de la información a través de los medios sociales (es decir, ‘social media’). Las audiencias ya no se conforman con recibir pasivamente la información; quieren participar en la confección de noticias. Ellos saben que la información pertenece a los ciudadanos y, por el momento, ya no quieren ser meros espectadores de la realidad, ni pretenden esperar a que los medios se la cuenten cuando a ellos se les antoje: prefieren ser sujetos activos, haciendo uso de las herramientas digitales (periodismo 3.0 en combinación con las distintas aplicaciones de la Web 2.0).

Así es como, disminuye el poder del “periodista prometeico” o se desmitifica al “guardián iluminista de la sabiduría” (gatekeeper), encargado, sobre todo, de filtrar lo que las masas tienen que saber. Evidentemente, esto demuestra que, para muchos, “los medios tradicionales son unidireccionales, pasivos y autoritarios”. Por eso, se pretende abolir el “totalitarismo de la comunicación unidireccional” (ahora existe un patrón de “muchos a muchos”). Muere el Modelo de comunicación colectiva establecido por el profesor de la Universidad de Habsburgo, Gerhard Maletzke (1963): “Comunicación colectiva = Indirecta + Unilateral + Pública”.

De hecho, se produce un rechazo hacia la autoridad informativa (no inspira confianza el hecho de que la comunicación pueda ser indirecta y unilateral). Ahora, los medios sociales son interactivos, apasionados, libres y promueven el intercambio empático. Se busca un contacto directo y público con la gente (y así es como comienza a destacar la figura de los “e-agoreros” en los foros virtuales).

Como escribió Brenda Ueland sobre la escritura y el proceso creativo (1938): “todo el mundo tiene talento, es original y tiene algo importante que decir”. Es evidente que, hoy día, se usa un lenguaje mucho más humano, que proporciona más confianza. Se promueve la comunicación interpersonal: en realidad, se quiere oír a personas de carne y hueso (y no a los inexistentes “héroes de la palabra”). Surge así, un “periodismo de proximidad”, con auténtica voz humana.

Sin embargo, esto puede provocar -y no en pocas ocasiones- un tipo de comunicación “e-gocéntrica”. Parece que, en la nueva era del on demand, a veces prima el lema de: “yo consumo sólo lo que yo quiero, a la hora que yo quiero, donde yo quiero y en el formato que yo quiero”, a pesar de que nuestras pretensiones puedan resultar muchas veces algo descabelladas.

En cualquier caso, a través de una serie de herramientas de comunicación, los usuarios de la Web pueden: crearse un blog propio o publicar comentarios en los ya existentes; participar en chats, foros, grupos de noticias… etc; confeccionar un perfil en una red social generalista o especializada; publicar y compartir noticias en agregadores y marcadores sociales; calificar un producto o servicio en páginas de opinión agregada; subir un video a Youtube, Zuitube o Joost, entre otros; compartir fotos en redes como Flickr, Picassa o Panoramio; editar Google Maps con información referida a un lugar o a una empresa; escribir mensajes cortos en Twitter; buscar el “periodismo minuto a minuto”, y no cada 24 horas (tan típico de los medios impresos); lograr “gratuidad” absoluta y el “cero en recursos” (a través de algunos contenidos y servicios pagados por la publicidad digital, tipo “Google AdSense”); evitar la sobreabundancia digital (haciendo referencia a innumerables asuntos con una narrativa breve: primacía del micro-relato); y, entre otras cosas, aumentar también la calidad de algunos productos, como los videos analógicos, que al principio eran pobres, y ahora comienzan a mejorar en full HD.

Como quiera que sea, la comunicación -al igual que la información- está sufriendo grandes cambios en su estructura tradicional, sobre todo, con la aparición constante de nuevas herramientas que facilitan la tarea periodística. Esto está claro, y más cuando podemos utilizar distintos servicios para comunicarnos con diferentes personas a la vez; pero, ¿qué servicios son éstos que nos dan la posibilidad de establecer múltiples comunicaciones? El “microblogging”; el “blog clipping” (o recomendaciones que realizan muchos autores sobre la mayoría de los artículos esenciales y llamativos que se pueden encontrar a lo largo y ancho de la blogosfera); las redes sociales; el “streaming”; los “vlogs”, los fotologs, los moblogs, los marcadores sociales o agregadores de noticias y el podcasting, entre otros.

Una vez cumplida nuestra necesidad básica de comunicación a nivel “intra” y “extracomunal”, la mayoría de los usuarios de la “e-información” recurrimos a Internet para crear nuevas relaciones sociales, personales e incluso profesionales.
Nunca ha sido tan fácil buscar y encontrar personas con aficiones e intereses comunes, además de millones de recursos que han permitido el trasvase del periodismo tradicional a lo que hoy conocemos como periodismo participativo y ciudadano (periodismo 3.0).