Indice del artículo
Contenidos en la Red: Deontología periodística y ética de la información, un binomio inseparable para la expansión del periodismo digital
1. La mentalidad de aldea (R. Kapuscinski)
2. De lo concreto a lo universal (R. Kapuscinski): De lo local a lo global en la información
3. El mundo real y el mundo virtual
4. Introducción a la mentalidad global del hombre: un claro ejemplo internet
5. Contenidos en Internet: No todo lo que reluce es oro
6. Contenidos ilícitos en internet
7. Derechos Humanos en el ciberespacio
Bibliografía y Notas
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1. La mentalidad de aldea  (R. Kapuscinski)

Durante miles de años la mente humana se fue conformando para resultar eficaz en mundos chicos: vivíamos en comunidades y tribus muy pequeñas, de treinta o cincuenta  personas, según nos señalan los descubrimientos arqueológicos. Era un mundo de pequeñas comunidades que se movían en búsqueda de comida, tratando de sobrevivir, los vínculos se limitaban a la propia familia o la tribu y sus vecinos próximos. El hombre creía conocer todo el mundo porque conocía su comunidad; ignoraba que existían otras sociedades y moría con la convicción de que conocía a toda la gente.

Así se creó la estructura de nuestra imaginación. Y de pronto, en los últimos treinta años una avalancha de información, de imágenes, de datos atacó a nuestra mentalidad, que no pudo absorber y procesar tanto. Por eso nos  resulta muy problemático abarcar los pensamientos globales. Pero la mentalidad debe cambiar con la historia. Ya nadie construye catedrales, por ejemplo, porque representaban una idea de la imaginación como campo ilimitado, que tuvo una determinación histórica y ha perdido su vigencia; tampoco se compone música como la del Medioevo porque hoy nuestra imaginación es diferente a la que tenían los pueblos de ese momento.

Y hoy este fenómeno cambiante que es la imaginación tiene que cambiar de escala, pasar del mundo chico al mundo grande, El gran esfuerzo que eso requiere no va a cumplirse de un día al siguiente. He aquí el problema con que chocamos en la actualidad: no somos capaces de pensar en esas escalas globales y planetarias, pero vivimos en un mundo muy diversificado, complicado e inestable donde fácilmente nuestras cosas pueden cambiar como consecuencia de hechos que no dependen de nosotros.

El hombre sabe que no tiene influencia sobre las cosas grandes; se limita a las pequeñas porque entiende que las puede dominar. Esa tendencia a limitar el pensamiento es un símbolo de nuestra incapacidad para comprender el mundo en que vivimos, un mundo globalizado. Pensamos que vivimos en una pequeña aldea, en una calle breve, en una casa, En esos tamaños se mueve nuestra imaginación. Ésta es la principal de las contradicciones de la mente humana.